Único e irrepetible.
Fragmento de realidad
que apareces ante mí.
Haz de luz fugaz.
Efímero, pero definitivo.
Leve, pero profundo.
Sin tu presencia desfallece.
Permanece en un baúl del olvido.
En transito, a la espera,
en alerta.
El dejarse ir de tu existencia,
sin mostrar los dientes.
No mereces esta vida de
opresión y sumisión…
Tú eres la reina.
Tú eres la luz.
Tu propia verdad.
Sangre contenida.
Una línea basta
para no herirte,
Asesinarte,
para permitirte la vida.
Fecundo fluido.
Ceremoniosa intimidad.
Parir indoloro e inmutable.
Pero poco a poco vas cediendo.
Abriéndote como una flor con
sus fragancias y deleites.
Te tomo, te dejas.
Te sumerjo, te ahogas.
Te cuelgo, y no te importa.
Huracán sobre tu cuerpo
Y tú.
Imperturbable.
Como si nada tuviese
demasiada importancia.
No la suficiente para ti.
Tu indiferencia es cruel.
Brutal.
Sorprendente.
Sin embargo, no eres nada.
Insignificante segundo de trascendencia…
Aun así,
Amor de mis amores,
me rindo ante ti.
Nos amamos en silencio.